Según la noticia, 2.000 personas empiezan el camino de Centroamérica a la frontera. Ellos quieren asilo en Estados Unidos y en México desde sus propios países El Salvador, Nicaragua y Guatemala. Ahora, de las 2.000 personas originales, solamente hay entre 150 ó 200 migrantes que quieren entrar a los Estados Unidos. Ellos dicen que son víctimas de persecución política, asesinatos y la violencia de carteles. Por el lado EEUU, hay simpatizantes que congregaron para mostrar su apoyo de los migrantes. Algunos de sus guías fueron voluntarios y es implícito que ellos son americanos. Los guías insisten que los migrantes tengan derecho legal para solicitar asilo en Estados Unidos. De hecho, Nicole Ramos, una abogada de la organización Al Otro Lado, afirma que los migrantes no les rompieron ninguna ley, y promete la ayuda de su organización a todos los migrantes que quieren asilo aquí en Estados Unidos. El problema es que el presidente Trump no quiere que ellos entren al país. Trump despliega la Guardia Nacional para apoyar la fuerza de la seguridad fronteriza. Algunos han tratado de cruzar la frontera ilegalmente y fueron detenidos. Ahora, los migrantes no saben cual es su estado legal; si necesitan regresar el 3.500 km a sus patrias o si pueden saldar en Estados Unidos.